Imaginaos el asunto. Llegáis a Milano y os encontráis con due belle ragazze que os invitan a una discoteca muy famosa por la zona. Increíble, hemos ligado y a las primeras de cambio. Mejor imposible. ¿Imposible?, no. Al rato de estar bailando y mientras tomamos unas copas, las italianitas se ofrecen a fare un pompino, o lo que es lo mismo, hacer una mamada por el placer del puro morbo. Y vaya italianas, ni que decir tiene que están muy buenas.